lunes, 25 de febrero de 2013

"El horror de Dunwich" de H.P. Lovecraft


El horror de Dunwich
Howard Philips Lovecraft
Ilustraciones de Santiago Caruso
Traducción de Elvio E. Gandolfo
Libros del Zorro Rojo, Barcelona 2012   


El horror de Dunwich narra los hechos acaecidos en la aldea de Dunwich en 1928, un lugar "que ha caído en una decadencia repulsiva", contando primero la historia de Wilbur Whateley desde su nacimiento hasta su muerte, y seguidamente, la expedición de tres profesores de la Universidad de Arkham que acuden al rescate de Dunwich, donde, desde mucho tiempo atrás, han venido ocurriendo fenómenos extraños. Aún más antiguos que la genealogía de los Whateley, tras la muerte de Wilbur se han recrudecido. El ganado desaparece, se escuchan ruidos macabros en las colinas, mientras tanto los Whateley, recluidos en su granja, al margen del poblado, disparan toda clase de leyendas y suscitan todo tipo de temores. Wilbur crece desmesuradamente y ha llegado a adquirir proporciones inhumanas. Será ya adulto cuando saldrá de su encierro para dirigirse a la Universidad de Arkham en busca del libro prohibido, el Necronomicón, imprimido en España en el siglo XVII. Su propósito, robar el manuscrito, descifrarlo y abrir las puertas para el regreso de Yog-Sothoth. Ante su fracaso, sin embargo, Dunwich no queda a salvo. Algo que sacude la tierra parece no saciar su sed ni su hambre. Los profesores de Arkham están dispuestos a espantar las fuerzas que se han apoderado de Dunwich. 

Lovecraft es uno de los innovadores del relato de terror, a la zaga de Edgar Allan Poe. Aunque ignorado por sus contemporáneos es todo un clásico cuya influencia excede el ámbito de la literatura y alcanza e inspira artistas en general. Particularmente lo conocí gracias al álbum Ride the lightning de Metallica, con la canción "The call of Ktulu". Hoy en día no faltan los videojuegos que recrean sus ficciones, Call of Chathulu. Dark corners of earth, Dark seed o Quake son algunos ejemplos. En Lovecraft el terror se manifiesta en la imposibilidad humana de imaginar otras seres vivos, otros espacios, lo que encierra además toda una mística, una mitología y una cosmogonía; lo desconocido es por tanto un reto para el escritor, que se ve forzado a buscar en el lenguaje la manera de describir aquello que por naturaleza es indescriptible. Lovecraft es creador de todo un género que se ha dado en llamar terror cósmico. 

Hay que señalar, pues, dada la importancia de la obra y de su autor, el esmero de esta edición, de una  encuadernación adecuada, un papel idóneo y una traducción igualmente correcta. Las ilustraciones no solo tienen el reto de estar a la altura de la imaginación lovecraftiana, sino además al nivel del propio ilustrador, Santiago Carusso, que con cada libro se pone a sí mismo el listón cada vez más alto. Particularmente encuentro que consigue pasar la prueba y en momentos estar brillante, pero no llega al nivel de su propio trabajo en La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik, editado por la misma casa. 

 

Ernesto Escobar Ulloa  ©  2012

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