miércoles, 27 de noviembre de 2024

Reseña de Niñagordita de Belinda Palacios

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Belinda Palacios

Negra ediciones

Madrid 2024


Por Ernesto Escobar Ulloa

 

         A pesar de ser una ópera prima, Niñagordita de Belinda Palacios es una novela de primer orden. El estilo, aparentemente sencillo, reproduce los diálogos de los personajes dentro del cuerpo de la narración. La narradora a su vez se refiere a sí misma en segunda persona, representando eficazmente un desdoblamiento que nos va introduciendo en la complejidad de sus problemas psíquicos. Por el acierto en la oralidad, la fluidez y el español limeño recuerda a Jaime Bayly en obras como No se lo digas a nadie, lo cual es un elogio. La historia narra una etapa en la vida de Talía, Tali para sus amigos, que va de las épocas de la secundaria a la universidad, la etapa más oscura de su vida, aquella en la que toca fondo: el período de sus relaciones con dos hombres, Felipe, del cual está perdidamente enamorada y de quién se convierte prácticamente en una esclava sexual no consentida, y Tomás, su novio oficial, al que en un principio se acerca para olvidar al primero, y del que finalmente se vuelve otra esclava, en busca de su renuente aprobación. Los tormentos por los que pasa Talía dibujan un cuadro clínico que refleja las consecuencias que provoca en una adolescente el asfixiante ambiente machista y conservador de la clase privilegiada limeña. Familias bien acomodadas, con casas de playa, que viven en los mejores barrios, que envían a sus hijos a colegios religiosos privados o a estudiar al extranjero, y que practican un catolicismo tan férreo que, por paradójico que resulte (los extremos se tocan, dicen) tiene mucho en común con el islamismo más radical. No hace falta que la mujer lleve un burka, igualmente se la cosifica, no se la escucha, se le niegan sus deseos o se la castiga por ellos. 


El título de por sí está tomado de composiciones de palabras muy comunes en el lenguaje oral, con los que se etiqueta y encubre al individuo, a la persona, ya sea para sexualizarla, marginarla, invisibilizarla, en este caso para categorizarla dentro de un grupo de mujeres “indeseables”. Su sex appeal ha sido borrado, negado, con lo cual su sexualidad solo tiene lugar en el margen, en lo clandestino, en lo ominoso. Tali es la “gorditabuenagente, la chanconademierda-perotequeremos”. Y sus amigas, Nicole “la que está buenaza”, “porquetieneunculazo” y Caro “lalocademierda que hace lo que quiere”. Tali conoce a Felipe en un programa de confirmación que brinda desayunos solidarios en asentamientos humanos. Se trata de un mero acercamiento al pueblo, no de confundirse con él, no hay la pretensión de relacionarse con él por otras vías fuera de la caridad. De hecho los personajes que conforman ese entorno apenas son mencionados, no tienen identidad. La tarea es parte del propio sacramento, un ritual. Cualquier pretensión de ir más allá mata el verdadero propósito, la brecha social ha de seguir reforzándose. Cuando llega el momento para Tali de liberarse de Felipe, utiliza a Tomás. Pero la tortilla se le voltea. Primero se va con cuidado de no hacerle daño, al ser incapaz de olvidar a Felipe, pero Tomás utiliza los reproches, los insultos y el desprecio para convencerla de que es un ser deleznable, en cuya naturaleza hay algo que falla, que no está bien, y que para estar a su altura, tiene que reconstruirse por completo, sin una mínima noción de por dónde ni cómo ha de hacerlo. Tali entra en un callejón sin salida y el mundo entero comienza enseñarle su verdadero rostro. “¿No eran todos un poco hipócritas?” se pregunta. Aunque tiene todos los privilegios de la clase dominante y el dinero pone a su alcance cualquier capricho está muy lejos de sentirse libre. Hay una moral establecida vigilante, que no descansa, que estigmatiza fácilmente y que en ese microcosmos puede sentenciarla de por vida. Tomás es la censura, la represión, el afilado cilicio del Opus Dei. Aunque afirma ser ateo, su estilo de vida y sus actos demuestran lo contrario. Su rigidez de autoridad censora es destructiva, inapelable, cuestiona su vocabulario, la ropa que se pone, la cela incluso por su pasado, y poco a poco irá poseyéndola hasta controlar todos sus movimientos, lo que piensa, lo que quiere, lo que necesita. Tali no solamente tiene que mentirle a él, tiene que mentirles a sus padres, a sus amigas, por temor a quedar de puta, de chica fácil, de chica que se regala porque con ese físico nadie la puede querer de verdad. Si tiene deseos es una “arrechaza”, “una perra”. Y en el polo opuesto están los hombres, que aunque se conducen bajo la misma rigidez conservadora, se pueden permitir cuanto desliz crean conveniente siempre y cuando quede en la clandestinidad, para después guardar el decoro de cara al público. Siempre hay una autoridad dispuesta a encubrir, borrar y hacer desaparecer las pruebas del oprobio. Eso es lo que distingue unos de otros, ricos de pobres, hombres de mujeres. En algún momento Talía recuerda: “todo  lo que salía de boca de Felipe era ley”. Es una sociedad por la que no ha pasado ni la segunda mitad del siglo XX, cuyos vástagos ven la conveniencia de perpetuar el orden en el que crecieron sus progenitores, porque como hombres, seguirán siendo sus beneficiarios. No por gusto Felipe aspira a la política, como su padre. 

         Así como hay novelas que se acercan a la dura realidad de las clases bajas, hay otras que, acercándose a la de las clases altas, nos ofrecen además una explicación del por qué algunos países son como son o están como están. Las clases dirigentes peruanas crean una apariencia de vida decente y ejemplar mientras miran hacia afuera, admiran Europa y Occidente e intentan reproducir el estilo de vida de las sociedades del primer mundo ignorando que en este la igualdad no es una utopía. Es una clase dominate hija de la colonia española, de una nobleza criolla preocupada en mantener unas desigualdades para recluirse en sus clubes privados, en una isla que cada día se parece más al Versailles de 1789. Nunca se sintió parte del resto del país y por lo tanto nunca asumió el mando para tirar del carro y convertirlo en un país con igualdad de oportunidades, sino más bien en su cortijo, en un país de siervos, de mano de obra barata, de empleadas que limpien sus casas, e iglesias y curas que laven su conciencia cada domingo. Ese es el mundo que pinta esta excelente novela, y merece la pena acercarse a ese mundo para conocer al verdadero enemigo del progreso. 

martes, 26 de noviembre de 2024

Reseña de Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enríquez



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Un lugar soleado para gente sombría

Mariana Enríquez 

Anagrama

Barcelona, 2024

 

Por Ernesto Escobar Ulloa


El último libro de relatos de Mariana Enriquez está plenamente a la altura de su obra cuentística precedente, como Las cosas que perdimos en el fuego (Anagrama, 2016) o Los peligros de fumar en la cama (Anagrama, 2017). El terror es el componente que da coherencia a este conjunto de doce relatos. Se trata de un terror bien entendido, del terror como vehículo que canaliza unas realidades sociales que ponen a los seres humanos en los límites mismos de la razón o los rebasan. Por eso el terror es un síntoma, no surge como una mera fantasía, es el fruto de una sociedad cuyas entrañas comienzan a podrirse, que aterra más que los seres monstruosos, terroríficos, sean almas en pena o zombies decrépitos, con los que en cierto sentido se convive de manera casi natural. En ocasiones recuerda a El desbarrancadero de Fernando Vallejo o Salón de belleza de Mario Bellatin, porque se trata de una realidad de proporciones mayores y que sin embargo, desde el punto de vista mediático, solo tiene cabida como algo marginal y periférico. Ya lo dice en “La desgracia en la cara” el tercer relato, en que la madre de la protagonista fue violada a los catorce años: “Mi madre volvía del colegio por un camino que era oscuro porque la casa estaba en una zona de quintas, pero nadie tenía miedo, no a cosas reales al menos, solamente a fantasmas y duendes”. En “Mis muertos tristes”, la protagonista, una enfermera convive con su madre muerta de cáncer, y sin embargo, el terror no es ese, ni el cáncer ni la muerte, el terror es la delincuencia que ha surgido en uno de los tantos suburbios de la ciudad, los llamados monoblocs, en donde los vecinos tienen que hacerse cargo de su propia seguridad. No es algo que solo pase en un suburbio de Buenos Aires y en unos cuantos barrios periféricos, originalmente hechos en serie, y en otro tiempo, quizá con algo de decoro, “cuando el mundo era otro”, como dice la narradora, es un problema real de toda América latina y que hoy en día se ha instalado en Europa, en países como Suecia, nada menos. Pero Mariana Enríquez va más allá, sus relatos tienen el alcance de una literatura ambiciosa, que no parasita la actualidad sino que indaga en el componente universal de sus ficciones. Por ejemplo, no es una cuestión de hoy esa delincuencia que denuncia. El tema sirve para poner de manifiesto una hipocresía: “Todas las reuniones terminan con el recuerdo de los buenos abuelos de los vecinos, esos inmigrantes europeos que vinieron con una mano atrás y otra adelante, que llegaron para trabajar honestamente, que eran pobres pero dignos. Otro mito. Los inmigrantes de aquella época era, en muchos casos, pobres y ladronzuelos, otros eran anarquistas perseguidos por la policía, en gran parte se convirtieron en comerciantes deshonestos que preferían ganar dinero antes que plantearse cualquier tipo de responsabilidad ética. 

 

La precariedad laboral es otro de los grandes temas, así como la imposibilidad de conciliar: “Y mi hija viene cada vez menos, pero no es su culpa, tiene mucho trabajo. En este país es mejor que aproveche: nunca se sabe cuanto puede durar un empleo, si uno está al borde de ser echado o no (la orden de despedir personal puede ser repentina) y conseguir otro puesto resulta en una espera de años”. El fracaso matrimonial o de la vida en pareja es otra constante, el lugar donde se ubica la mujer independiente hoy en día frente a una vida conyugal en crisis: “extraño a mi marido, pero no como pareja. Extraño su amistad, sus charlas, su comida (es un excelente cocinero). Pero él necesita enamorarse y cuidar, y yo necesito estar sola.” 

 

Un machismo enraizado en culturas ancestrales se puede rastrear en “Los pájaros de la noche”: “Todos los pájaros son mujeres que han recibido un castigo. En los mitos populares de nuestra provincia, Entre Ríos, pero también en Corrientes y en Misiones (tengo un libro que ubica cada mito en detalle), el castigo para la desobediencia, la mala conducta o el amor desesperado es ser transformada en ave. Hay algunos hombres pájaro también, pero no tantos. [ ] “Los destinos de las mujeres son mucho peores.” “Todas las leyendas de varones transformados en animales son por competencia, la mayoría, a las mujeres nomás se las condena.” Estas dos hermanas muertas y en descomposición se enfrentan a una eventual metamorfosis mientras repasan eventos familiares y de la comarca al borde del río, cerca del temible monte que recuerda a los bosques de los cuentos de hadas. En “Julie” asistimos a un caso de abandono familiar, que sirve para profundizar en el tema de la emigración, en particular de la emigración a los Estados Unidos, adentrándose en el lado oscuro del sueño americano. Los tíos de la protagonista regresan a Argentina a ver si curan a su hija con sobrepeso, de un mal que parece mental. “La trajeron acá porque allá no pueden pagarle un tratamiento, es carísima la psiquiatría en Yanquilandia, y acá el cambio les favorece.” “Mi tía fue la que encontró a Julie teniendo sexo con los espíritus”. Lo verdaderamente alienante y monstruoso sin embargo son esos padres, que regresan convertidos en algo que no son, en “gringos exitosos”, que han olvidado su lengua y reniegan de su cultura y que “Vienen a usar la salud pública de este país, bramaba mi padre.” El paso del tiempo y la vejez es también un tema recurrente. Está tratado de manera muy original en “Metamorfosis”, un relato en el que una mujer de mediana edad, al borde de la menopausia, a la que extirpan un mioma benigno del tamaño de un melón chico, tras la curación, va en busca de Virginia, la amiga que en su local de tatuajes hace además “modificaciones corporales”, “Virginia tiene dos cuernos de silicona sobre las cejas”. “Le expliqué que quería el mioma de vuelta en el cuerpo.”

La gentrificación que padecen las grandes ciudades y hasta ciertos paisajes remotos aparece en “Los himnos de las hienas”: “Para atraer más turistas se armaron un zoológico a todo culo y ni pensaron en el gasto ni en qué ya hay mucha gente a la que le parecen cárceles”. La violencia de género llega con un epígrafe del poeta peruano César Vallejo: “¡Ay, la llaga en color de ropa antigua, como se entreabre y huele a miel quemada”. “Cementerio de heladeras” narra el peso de un crimen cuya complicidad viene de lejos, de lo más remoto de la infancia, cuando se ignoran las consecuencias dramáticas que puede traer la crueldad infantil.  Algo de esa infancia cruel regresa en “Ojos negros”. Un conjunto de relatos, en suma, que nos hacen mirar nuestro entorno de otro modo, la noche transforma la ciudad moderna en ghetto, en una jungla donde campan la desigualdad, la injusticia social, la locura, la enfermedad, la pobreza, como la flores marchitas de la decadencia del sistema. 

lunes, 28 de octubre de 2024

Reseña de Horizonte tardío, de Ernesto Escobar Ulloa, por Hernán Migoya

Horizonte tardío
Ernesto Escobar Ulloa
Editorial Comba
Barcelona, 2024

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Una de las cuestiones que me causan mayor intriga en la literatura contemporánea es cómo los autores calibran lo que debe medir en extensión sus novelas. En mis últimas lecturas de escritores de mi generación para abajo, me sucede que arrancaría sin dudar ciento cincuenta páginas de la mayoría de obras. Como dirían Roxette, ¡no nos aburras, ve al estribillo!

Bueno, 'Horizonte tardío' de Ernesto Escobar Ulloa (Editorial Comba) no puede presumir tampoco de ser una novela escueta, pero cuenta con una virtud que la redime: o entráis en su premisa o no entráis, desde el km 0 la tomaréis o la dejaréis, porque es un todo; si arrancáis una sola página del libro, ya no funciona, como debe ser en toda propuesta bien trabada. Y está mejor escrita que el 90% de lo que escribe mi generación en español.

Que sí, que al final es otro libro de memoria sentimental de la historia reciente del Perú a través de la personal, en este caso mediante un alter ego del autor que lleva años viviendo en España y recuerda un capítulo crucial de su juventud peruana, tal vez el momento en que se jodió, si no su país, sí su propio mundo. Pero la voz narrativa de Escobar Ulloa no se siente salvadora de nada, combina el lenguaje coloquial peruano y español sin ningún paso en falso (sin empacharnos ¡y sin literaturizarlo! pero sin que por ello deje de ser literatura) y su ojo para verter la esencia de lo propio y lo ajeno es notable. Me quedo con un lugar común que me harta en muchos libros recientes y en el que 'Horizonte tardío' no incurre: su prosa NO ES ACUMULATIVA, no te explica lo mismo de tres modos distintos en cada página, como un periodista más fabulador que nunca ( ). En este libro, todo cuenta.

El hecho de que sea una primera novela escrita ya en la cincuentena por un periodista cultural curtido se agradece, su contenido resulta de una madurez loable y sus coqueteos experimentales son pertinentes y enriquecen la pintura del paisaje humano. Así que si deseáis hacer autoestop por la Panamericana junto al protagonista y vivir con él todo lo turbio que se podía vivir en ruta por la costa peruana a finales del siglo XX, 'Horizonte tardío' supone una buena opción para ampliar el nuestro.


domingo, 26 de noviembre de 2023

Homenaje a Osías Stutman y un poema

 


Casa Amèrica Catalunya rindió un emotivo homenaje al gran poeta Osías Stutman a raíz de su nonagésimo aniversario. En el acto participaron Juan Bautista Durán, su editor en Comba, Edgardo Dobry, Neus Aguado y José Ramón Ripoll. Luego hubo una lectura de sus poemas por parte de jóvenes poetas como Fernando G. Moggia, Paul Sánchez, Luciana Jazmín Coronado, Cristal Rodríguez y Mario Pera, así como un recital musical a cargo de Sandra Rehder y Nico Pérez. Bautista Duran destacó “el giro simpático y guasón” que Stutman daba a sus versos, así como Dobry señaló la capacidad del poeta para hacer convivir en un solo poema elementos que otros poetas no osarían mezclar, como ocurre en el poema “El escritor en el siglo XX”, en el que leemos: “¿Qué soy cuando escribo (poesía)?/ ¿Un espejo? ¿Un soñador? ¿Gogol/ en San  Petesburgo? [ ] Ser Dante o Virgilio es difícil/ decisión y nadie nos permite ya/ ser los dos. [ ] Es como el único ladrido que oí en el despierto africano. [ ] Es olor de cebolla/ bajo las uñas y que dura días.” Nadie se atrevería a compaginar, decía Dobry, a Gogol, Dante, Virgilio, el desierto africano y el olor a cebolla. Nadie excepto Stutman. Seguidamente recordó sus orígenes poéticos como parte de la generación del 60, a la que a su vez pertenecen Pizarnik, Olga Orozco, Juan Gelman o Paco Urondo. La dictadura lo invitaría a marcharse y entonces se produciría aquello que daría lugar al poeta que es hoy, el biólogo miembro de numerosas sociedades científicas norteamericanas, que a punto estuvo de ganar el Nobel, cosa que según Dobry, a modo de chascarrillo, creería, de no ser Stutman poeta, y que volvería a la poesía a edad tardía, en los años noventa, en Barcelona, lleno de un envidiable entusiasmo juvenil, y con una mochila cargada de vivencias, reconocimientos en el campo científico y, sobre todo, lecturas. Algunos lo recuerdan en los recitales “repartiendo fotocopias de sus versos”. Yo particularmente lo recuerdo en los Martes poéticos, celebrados en Casa del Llibre hace ahora una veintena de años, junto con Carlos Vitale, Concha García, Cinta Montagut, Enrique Badosa, Esther Zarraluki y Daniel Najmías, traductor y editor de The Barcelona Review, revista en la que luego lo sucedí y donde publicamos “Poemas con palabras inglesas” en el número 25 (Ahora reunido en el segundo tomo de su obra completa en Comba) y años después, una selección del propio autor de 44 cuartetas, una reseña y una entrevista por parte de Cinta Montagut. Volviendo al recital, Neus Aguado recalcó que el trabajo de Osías Stutman se caracteriza por ser inclasificable dentro de la poesía que se ha escrito en España en estos años y por tratarse de una obra surgida de voces filtradas por la madurez y su relación con la ciencia. Destaca también su generosidad y las notas y agradecimientos a tantos de sus compañeros, por citar algunos: Nora Cateli, Vila-Matas, Ana María Moix o Alandra Pizarnik. Juan Ramón Ripoll reconoce que los poemas reunidos en el segundo tomo de la antología, El mar de Bohemia, le parecen más abiertos que los del primer tomo: «Concebidos por encima de normas métricas y retóricas que impiden la expresión adaptada al ritmo interno del poeta, que tiene que ver más con su respiración natural. Es curioso que el autor utilice visualmente la estructura clásica, cuando abrimos un libro de Stutman decimos “esto es un soneto”, “esto es un tercero encadenado”, pero si nos fijamos los endecasílabos no son endecasílabos, aunque él los separe, por medio de encabalgamientos. De su respiración natural establece una prosodia distinta a la que nos plantea esa visualización.» EEU






 

 

         El olvido 

         

         Esa gran guerra no es nada

         ya, terribles son las de ahora,

         y las de antes. Tontas cosas

 

         de hombres, como espetan 

         los empleados de nuevo

         gobierno sin memoria de Caudillos

         y los otros de ahora. Sin recuerdos ni culpa

         escuchan el intestino hablar vacuo.

 

         Los obuses del olvido, explotan

         sin hacer ruido, apenas humo

         y después todo sigue igual.

 

         Enlaces:

 

Celebramos a Osías Stutman a sus noventa años.

Video de YouTube en el canal de Casa Amèrica Catalunya:

https://youtu.be/LNWcRoiukOE?si=XFLHLO2XdTUI2TBd


En The Barcelona Review:

 

“Poema con palabras inglesas”, de Osías Stutman   

https://www.barcelonareview.com/25/s_os.htm

 

Osías Stutman: Ciencia y literatura

Entrevista de Cinta Montagut

https://www.barcelonareview.com/64/s_ent.html

 

Poemas de 44 cuartetas, selección del autor

https://www.barcelonareview.com/64/s_os.html

 

Reseña de 44 cuartetas, de Cinta Montagut

https://www.barcelonareview.com/64/s_resen.html#3

 

Osías Stutman en editorial Comba

https://editorialcomba.com/autor/osias-stutman/

 

 

 

miércoles, 31 de enero de 2018

Próximamente entrevista a Daniel Mella por su novela El hermano mayor


Entrevista a Andrea Jeftanovic


“Toda política tiene una hebra humana” (Andrea Jeftanovic)
Norman Lewis escribió en Un dragón latente, sobre sus viajes a Camboya, Laos y Vietnam, que «debajo de nuestros ojos se perpetraba la violencia, pero nosotros estábamos casi tan despegados de ella como de la historia». En Destinos errantes (Editorial Comba, 2016) la escritora chilena Andrea Jeftanovic se propone acercarnos a la historia y sus escenarios, en los que en ocasiones se oye todavía el eco de la violencia. Se puede percibir el legado de sus maestros, Sebald, Benjamin o Lispector, en esa mirada atenta a realidades múltiples y complejas, en el tratamiento del material narrativo —fotografías, libros, graffiti— y las fuentes. Es el reencuentro del yo consigo mismo y el choque entre lo exterior y lo interior, de donde emerge la literatura y, por qué no, aquello que llamamos realidad. Deambulamos por conflictos como el palestino-israelí o la guerra de los Balcanes. Nos acercamos a autores como Watanabe o la propia Clarice Lispector. Salimos de librerías, cruzamos aduanas, atravesamos túneles que salvaron vidas en medio del horror.
Destinos errantes es la segunda publicación de Jeftanovic en España, después del libro de relatos No aceptes caramelos de extraños(Editorial Comba, 2015). Conversamos con ella en la Librería La Central de Barcelona.

¿Por qué insistir en el género, la crónica? 
Porque no es puro, creo. Me interesó trabajar algo que yo llamaría crónica ficcional. Tiene algo de relato y algo de crónica. Me interesan mucho los géneros que son híbridos. Sentí que era lo natural para este libro. Hay ensayo, hay crónica, intertextualidad, hay entrevista. Pensé en un género híbrido que me permitiera reunir todos los materiales heterogéneos de esas crónicas de viaje que parten de lecturas, de experiencias de haber ido, de regresar, de conocer gente, de entrevistarla. Después me di toda la libertad para ensamblar esos materiales como autora.

Como autora que se desenvuelve como escritora, que escribe literatura.
Claro, no como periodista. La definición es difícil porque no es una crónica periodística, de haber ido a un lugar y haberlo tratado desde lejos. Tiene mucho que ver con una cosa creativa, de generar una poética. Yo no siento tanta diferencia en el modo de escritura de los relatos del libro anterior y de éste, como que sigo siendo yo, como autora. Me interesa la creación, la escritura literaria, artística.

¿La crónica te permite llevar algo hacia tu narrativa?
Sin duda. Para mí podía ser un libro de cuentos. Ahí están las imágenes visuales que me interesaba trabajar. Hay cierta escritura de prosa poética que es difícil de narrar, como cierta belleza en situaciones muy difíciles. La narración coral aquí está más acentuada, hay muchas voces que voy ensamblando. Otra cosa que me ha hecho repensar el género es que la realidad es insuficiente. Estamos tomando un café y conversando, pero hay muchas más cosas. Hay una tradición del relato de viaje que sólo cuenta lo que ocurrió, lo que se vio, y los seres humanos tenemos muchos planos de realidad: lo soñado, lo imaginado, lo temido… Y me interesó unir todos esos niveles. El viaje no es esos diez días que fuiste a un lugar, es mucho más complejo que eso. Hay viajes que parten mucho antes, en una biblioteca. Y después de la experiencia acotada del viaje, hay un momento para reescribirlo, organizar esa experiencia, repensarla en un tiempo lento, más extenso y reflexivo. Me interesó mucho trabajar eso. El viaje es mucho más que la experiencia de con quién conversaste y qué lugares viste. ¿Qué quedó pendiente? ¿Qué te pasó internamente? ¿Qué te llamó? ¿Qué no pudiste hacer? Lo deseado, lo censurado, lo vivido, lo imaginado, lo vivido por otros y cómo te apropias de eso.

Una vez que tienes todo el material sobre la mesa, ¿qué te da el punto de partida para empezar a escribir? 
Qué difícil. Trabajo de un modo bien rizomático. Muchas veces despliego varias páginas, de varios materiales, en archivos distintos, y luego viene el momento del ensamblaje, que para mí es muy interesante, porque hay cosas que aparentemente no tienen nada que ver y comienzan a ensamblarse, de un modo un poco misterioso y también por voluntad.



Entrevista completa en Eñe

jueves, 10 de julio de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

Tomás Browne. "Las semillas de Urano". Reseña y selección de poemas.


En Las semillas de Urano, su cuarto poemario, recientemente publicado por la nueva editorial Comba, Tomás Browne se aventura por los caminos de la Grecia antigua, se adentra en su mitología, como en una selva, y, de rebote, porque el mito suscita la reflexión, en la filosofía clásica. El profundo legado que ambas nos han dejado, como base de la civilización tal y como la entendemos, su paso a través de las diferentes épocas de nuestra historia, y su pervivencia y legitimidad, entre las nebulosas de la postmodernidad líquida, en el inconsciente colectivo, quedan representadas aquí como un organismo vivo. Se dirá que una obra que apela al pasado o a la tradición carece del componente de modernidad necesario para interesar al presente. Nada más errado. Ya Gilles Lipovetsky, que sabe mucho de esto, señaló: "Cuanto más se entregan nuestras sociedades a un funcionamiento-modo concentrado en el presente, más acompañadas están por una vaga memoria de base. Los modernos querían hacer tabla rasa del pasado, nosotros lo rehabilitamos; si el ideal era abandonar las tradiciones, ahora recuperan la dignidad social. Al exaltar el más mínimo objeto del pasado, al apelar a los deberes del recuerdo, al reactivar las tradiciones religiosas, la hipermodernidad no está estructurada por un presente absoluto, sino por un presente paradógico, un presente que no deja de exhumar y "redescubrir" el pasado." Este redescubrimiento pasa por Browne como por un filtro, que extrae de la tradición clásica el mundo de las ideas pero para situarlo bajo la lente de la lógica dialéctica; es su confrontación y la vigencia de esta en la cotidianidad más mundana lo que al poeta le interesa. Por ejemplo: la confrontación platonismo-aristotelismo, encarnada en el debate de la razón frente a los sentidos o la antítesis "apariencia-realidad":

                    "Pero las palabras la apariencia, y los corazones nos distraen
                    con su publicidad
                    Son el ritmo de una musculatura en el siglo, de yoga y
                    consumismo." ( "VI" )

          O la dicotomía Eros-Tánatos; la desenfrenada búsqueda del placer carnal por parte del individuo contra el hombre en sociedad ante su destino fatal, o lo que es lo mismo, la lucha entre el principio del placer y el principio de realidad que en nuestra historia literaria tiene un antecedente claro en el Arcipreste de Hita y el Libro de Buen Amor:
               
                 "No sé si el sonido en nosotros sembró la locura
                 Pero por cierto la locura sembró el amor." ( "I" )
      
          La propia actividad creativa, la escritura, en el poema "El olimpo", podría estar hablándonos de varias temáticas en una, como la distinción: prosa-verso o novela-poesía, grandes personajes frente a personajes pequeños, la épica frente a la lírica, el arte mayor frente al arte menor, el mester de clerecía frente al mester de juglaría":

                    "Es el poeta épico el que es impropio, revestido de poderes,
                    Y es la punta de la pirámide donde las paralelas se juntan,
                    Donde el incesto, las violaciones, torturas y el regalo
                    Son explicaciones sin razones, que son la razón del poeta
                    Lírico, propio, cantándose a los pies del Olimpo." ("Olimpo")

              Esta continuas oposiciones llegan hasta el propio cuerpo, para concebirlo como campo de batalla en el mito del andrógino:
               
                   "Lo mataste con sangre en el ojo turnio,
                   Maldiciéndolo, se lo devolviiste a la luna llena
                   Y maldiciéndola devino en una media luna
                   Para que entendieras que tu otra mitad
                   No es el espejo que buscas a tientas." ("Andrógino")

Tomás Browne es uno de esos poetas que confía en la poesía como medio de llegar a otra especie de entendimiento. La poesía en sí misma representaría ya no un lenguaje sino un idioma, una lengua gracias a la que somos capaces de repensar el mundo e iluminarlo desde otra perspectiva, con otros ojos, con otra mirada. En Browne la palabra poética recobra toda su fuerza, su carácter, para volverse acontecimiento, verdad. Para muestra hemos seleccionado los siguientes tres poemas del libro. Solo añadir que se trata de una edición muy cuidada, de una presentación impecable en cuanto a la maquetación, el tipo de papel y el tratamiento de los textos y las ilustraciones a cargo del propio autor. Ernesto Escobar Ulloa


I

No sé si la música de las esferas sembró la razón,
Pero por cierto la razón sembró el odio.
No sé si el sonido en nosotros sembró la locura
Pero por cierto la locura sembró el amor.
No sé cuál es la relación entre el amor y el odio
¿Que el amor ama al odio o el odio odia al amor
O el amor odia al odio y el odio ama al amor?
Pero por cierto la razón es enemiga de la locura
Que aunque quisiera no puede tener enemiga
Por ser loca, y por ser loca ¿es maricona?
Tampoco tiene amigas.

No sé si la música de las esferas tiene la culpa del odio
Pero por cierto es de los dioses que se vengan
Con mucha imaginación, unos con otros, como sus hijos
De nuestras mujeres violadas, nos vengan porque estamos
     locos,
Pero por cierto la locura sembró el amor y les damos perdón
Para Cantarlos con el sonido en nosotros.


Canción para sembrar un poema

Los ríos dirigen sus cauces
Al olvido que siembra orquídeas
En los campos del pasado.

Los árboles entregan sus ramas
A la memoria que labra amapolas
En los campos de batalla.

Los maestros dirigen a sus discípulos
A una idea que siembra narcisos
En el templo de los templos.

Los lobos entregan sus pieles
A las ovejas que esquilan hierbas
En los campos del pasado.

El sol dirige sus rayos
A la calavera buscando su cadáver
En los campos de batalla.

Los dioses entregan sus llaves
Al poeta que siembra poemas
En el templo de los templos.


Nota al pie de las piedras:
La caída o el símil de la abeja

Si la poesía no quiere cantar más, si la palabra o los versos
   mueren.
Si la imagen cree haberle ganado a la palabra misma, en la
   forma de un poema,
Vendrán los mitos y la voz de la escritura encenderán
    nuevas semillas para Urano
Que se propagarán hacia el futuro, y crecerán con la forma de las flores
Que han sido néctar para abejas que mueren camino a ellas,
Desorientadas por el ultra sonido y por la imagen satelital,
Como a oídas los poemas mueren en manos de poetas de
     prensa
Con argumentos y mucha idea, y con ellos el ocaso no
    vuelve atrás,
Pero cruza la tierra por dentro en completa y silente
    oscuridad
Donde se saca del hombro al día, donde purifica a la ciudad,
Donde pierde el horario del día, y reaparece virgen y jovial
    por un instante,
Y es el alba como una copa de cristal que recibiera los
    vinos necesarios
Embriagándose hasta el final, para resbalarse y no decir,
Sino vomitar versos del pasado con imagen y palabra
   vulgar
En la mesa de los amigos, en las cicatrices del poeta.

Tomás Browne
Las semillas de Urano
Editorial Comba, Barcelona 2014



"Como el poeta no sabe su destino, la palabra siempre se le adelanta"
Entrevista en Canal-L a Tomás Browne por su poemario Revelaciones de un cuidador de inicios
I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro 2012. 


Tomás Browne en el centro con sus editores, Lara Oliveau y Juan Bautista Durán, de Editorial Comba, en la presentación el pasado abril de Las semillas de Urano en Barcelona. Foto: © The Ramblas Project. 

domingo, 8 de junio de 2014

lunes, 3 de marzo de 2014

Vídeo-reseña de "Los provincianos" de Daniel Alarcón

En la vídeo-reseña hablamos de la obra, la nouvelle, la biografía del autor, la ficción dentro de la ficción
y de escritores afines al autor.
Vídeo-reseña en http://www.canal-l.com 

martes, 4 de febrero de 2014

Katya Adaui. "Algo se nos ha escapado"

CICLO: AUTORES PERUANOS (3)
"Ya no tenemos el peso de los grandes padres literarios del Boom"


 Entrevista y fotografía: Ernesto Escobar Ulloa  ©  2014

martes, 28 de enero de 2014

Susanne Noltenius. "Tsunami y pecera"

CICLO: AUTORES PERUANOS (2)
"Quise retratar la típica dinámica asfixiante en la que se mueve la clase privilegiada"
Vídeo-entrevista en http://www.canal-l.com 

Entrevista y fotografía: Ernesto Escobar Ulloa  ©  2013

lunes, 20 de enero de 2014

Gabriel Arriarán. "Un escritor de culto"

CICLO: AUTORES PERUANOS (1)
"La tragedia de la muerte de Arguedas nos dice algo de la tragedia de ser peruanos"
Vídeo-entrevista en http://www.canal-l.com 

 Entrevista y fotografía: Ernesto Escobar Ulloa  ©  2014

lunes, 25 de noviembre de 2013

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Tomás Browne Cruz. "Revelaciones de un cuidador de inicios"


"Como el poeta no sabe su destino, la palabra siempre se le adelanta"
                                           Vídeo-entrevista en http://www.canal-l.com 

Convoluciones

1

Puede ser que Laura sea Aurelia que sean el mismo fantasma
Puede ser que Miriam tenga la sexualidad de Edgard.
Puede ser que Edgard sea el padre de Laura.
Puede que Aurelia haya sido Miriam.
Puede ser que Edgard y Miriam sean padres
            de Laura y Aurelia.
Pero Laura y Aurelia tienen padres diferentes.
Laura es hija de Edgard y Aurelia es hija de Miriam.
Laura y Aurelia son medias hermanas.
Sabemos que Miriam tiene un secreto que no quiere
            destrenzar por nada.
Sabemos que Edgard es culpable de ese secreto.
Edgard es cómplice de Aurelia.
Edgard embaraza a Miriam.
Laura conoce la razón de su padre.
¿Conoce Aurelia la razón de su madre?
Miriam conoce las razones de Edgard.
No puede sopesarse en una historia, dicen ellos juntos.
Nada se oculta con el fin de mostrarse tiempo después.
Los accidentes voluntarios dan vergüenzas
Las matanzas no tienen remedio, dicen ellos juntos.

Nadie quiere reconocer nada.
El dolor es una falsedad que no se reconoce.
El dolor se acaba y la falsedad se hunde.

No hay historia.

No hay Laura, Edgard, Miriam, ni Aurelia.
No hay orden entre ellos.

Así ellos se disuelven.


3

Es ella quien cambia los ritmos bajo el agua
Dándole a los moluscos el sexo virtual, y a las manta-rayas
Una eyaculación prolongada
           como una sinfonía de ángeles.

Es él quien incendia los árboles perdidos en el bosque
Escarchando la hervida sangre de los toros
         y dando a los perros
Un pegamento débil.

Pero la luna reveló a la mujer desnuda
Asemejándose a sus pechos, según como esté
            menguante o llena,
Y al hombre lo reveló como lobo,
            porque la luna es un testículo
Que le llena los testículos al hombre con su semen
            más etéreo.

Poemas extraídos de:
Revelaciones de un cuidador de inicios
Tomás Browne Cruz
Versos destierro, México, 2013
Ganador del I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro 2012



Entrevista y fotografía: Ernesto Escobar Ulloa  ©  2013

martes, 22 de octubre de 2013

martes, 15 de octubre de 2013

lunes, 16 de septiembre de 2013

Jorge Carrión, "Librerías"

1ª parte: "La librería por naturaleza debe ser plural"
2ª parte: "Cuando un librero se enamora de un autor se convierte en su gran embajador"
Entrevista en dos partes al finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013
Vídeo entrevistas en http://www.canal-l.com 


Entrevista y fotografía: Ernesto Escobar Ulloa  ©  2013



domingo, 7 de julio de 2013

El toro por las astas. Reseña de "Comandante. La Venezuela de Hugo Chávez" de Rory Carroll

Comandante
La Venezuela de Hugo Chávez
Rory Carroll
Traducción de María Tabuyo y Agustín López
Sexto Piso, Madrid, 2013

Esta crónica tan exhaustiva, que da cuenta de la figura de Hugo Chávez desde tan distintos ángulos -los personales, los políticos- que recoge testimonios tan diversos de personajes cuyos grados de implicación con el gobierno podrían cubrir todos los espectros, que visita los escenarios donde repercutieron las medidas de la revolución bolivariana, desde las tierras de la reforma agraria hasta las lujosas oficinas de PDVSA, por momentos parece la crónica de un desastre anunciado, el guion de una película que ya hemos visto muchas veces, esta historia repetida nos sitúa ante algunas de las interrogantes cruciales hoy en día en el continente, la principal de ellas: ¿habrá sido Hugo Chávez la última encarnación del líder redentor latinoamericano? ¿Habrá concluido con él la larga estirpe de gobernantes populistas erigidos a sí mismos como salvadores? Recordemos que según Marx, los grandes hechos de la historia ocurren dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa. Esa farsa es lo que estos gobernantes escenifican en el marco de la lucha por el poder, ya sean de derecha o de izquierda, demócratas o dictadores, ponen un sainete en escena borroneando, rehaciendo o reinterpretando la historia. Su objetivo: polarizar la sociedad. En un episodio del libro, leemos: "Una y otra vez los adversarios mordían el anzuelo. Arremetían con las venas a punto de estallar y los rostros retorcidos por el odio y la rabia, para asfixiar a su hostigador. Era una trampa que dejaba a la luz su arrogancia, su poder económico y su sensación de derecho a todo. Obligados a escoger entre el comandante y unos aristócratas de caras orondas, la mayoría de los venezolanos -es decir, los más pobres- escogían al comandante. ( ) De este modo seguían arremetiendo y, elecciones tras elecciones, seguían perdiendo." (p. 118)

En común tienen el don de capitalizar el descontento, poseen un gran carisma, surgen de escenarios desesperados donde la receta de la salvación pasa ineludiblemente por la recuperación de la soberanía, por devolverle al pueblo la honra que le ha sido arrebatada por un entripado entre la oligarquía y los yanquis, responsables del saqueo del país, cosa que por otra parte tampoco dista tanto de la realidad. Se le ha dado en llamar idealismo arielista: en el choque de dos mundos, el vacío espiritual del capitalismo (Estados Unidos) representaría la barbarie, en contraposición con la espiritualidad cristiana latinoamericana, que representaría la civilización. La realidad apocalíptica de la miseria, el hambre, la mortandad y la delincuencia hace el resto, propicia la sensación de fin del mundo, mantiene subyacente en el inconsciente colectivo la promesa de la llegada del mesías, que como en el libro de San Juan, acabará con el Anticristo para reinar mil años; se le da en llamar milenarismo o mesianismo. La primera encarnación que funde el héroe carlyleano (las biografías de los grandes hombres bastan para contar la historia de los pueblos) con el ideal marxista es Lenin, a quien le suceden Stalin, Mao y Fidel.

Sin embargo, América latina ha ido quemando etapas, el destacado prologuista de este libro, Jon Lee Anderson anticipa en qué contexto se produce la revolución bolivariana: "Los intentos de Chávez de llevar adelante la colectivización y la reforma agraria parecían mal planeados y, en cierto sentido, anacrónicos, de igual modo que él mismo parecía a menudo un vestigio de épocas pasadas, cuando América latina estaba dominada por caudillos obcecados y había una guerra fría en un mundo claramente polarizado."

Anacrónico y caudillo, una conjugación que por increíble que hubiera parecido vivió y coleó a sus anchas durante 14 años. No obstante no olvidemos que a la vez que Chávez era anacrónico también fue un líder de su tiempo, incorporó innovaciones a la figura del cacique tradicional, modernizándolo, postmodernizándolo, ya no solo por asumir la época que le tocó sino por el cariz de audacia, de ingenio y si cabe hasta humorístico que revestía al personaje. Peroratas de más de 9 horas las habían padecido los auditorios de Fidel Castro, la diferencia con Chávez era que ahora había que aguantarlas por televisión, en su programa "Aló, presidente". Bueno habría sido que la labia quedara en meras palabras, pero los venezolanos vieron a diario a su presidente despachar en directo. Entre el público, ministros peleles, aplaudiendo y adulando atónitos cualquier disparate, como que "el capitalismo podía haber acabado con la vida en Marte", o que el caballo blanco del escudo de armas de la nación debía galopar hacia la izquierda en vez de a la derecha o que los relojes debían retrasarse media hora para que los niños y trabajadores se levantaran con la luz del día.  Según Carroll: "Un ministro necesitaba dominar tres técnicas. ( ) La primera: el equilibro entre la quietud y el movimiento. No se esperaba que sugiriera una iniciativa, resolviera un problema, anunciara buenas noticias, teorizara sobre la revolución o expresara una opinión. Éstas eran tareas que correspondían al comandante. ( ) La segunda técnica era la adulación. Quienes dominaban el juego eran generosamente recompensados." Si el comandante llevaba rojo, los ministros también. Un día que el comandante lució una camisa amarilla, quejándose de que "había demasiado rojo", se quedaron descolocados sin saber qué hacer. "La tercera técnica era moldear el rostro como una máscara, disponer los rasgos en las expresiones apropiadas cuando se estaba ante las cámaras o en el campo de mira del comandante." Otra historia bien conocida, los líderes autoritarios suelen situar en puestos clave a personajes cuyos méritos no están a la altura, de este modo mantienen un poder totalitario con marionetas dóciles cuya única función es servir al líder sin objeciones. Una excepción, el ministro de defensa Raúl Baduel, que se opuso a que las Fuerzas Armadas abrazaran el socialismo y celebraran el Golpe de Estado del 92, en el que él mismo participó. Chávez le bajó el dedo. Los servicios secretos se encargaron de embarrar su imagen. Una mañana se publicaron en los periódicos unas fotos, desnudo en una cama, al parecer masturbándose con una muñeca. Pero aún le quedaba una vida política a Baduel, instó al No en el referéndum de 2007 pero la oposición no lo invitó a sus filas, y lo dejó aislado. Carroll relata su final: "En noviembre de 2008 los fiscales militares acusaron a Baduel de robar catorce millones de dólares del presupuesto de defensa". Hasta el día de hoy, quien fuera amigo de Chávez en la adolescencia y en el cuartel, sigue preso.

Otra historia resabida, la defenestración y el escarmiento a través del control de los servicios secretos, los medios de comunicación afines y un aparato de justicia envilecido por los favoritismos y las recompensas para destruir la imagen y la vida de los opositores. Algo de lo que la escuela cubana sabe más que nadie en el continente. Fue el golpe fallido de 2002 lo que tiró a Chávez en brazos de los cubanos. "Fidel Castro había soñado durante mucho tiempo con vincular a Venezuela y su riqueza petrolera con la revolución cubana". Un analista de la sala, la oficina de información del presidente en Miraflores, declara para Carroll en el anonimato: "Los cubanos nos absorbieron."Carroll recoge el episodio: "Una mañana bajó a la sala y se encontró con unos extranjeros de acento cubano. Sus nuevos jefes. El servicio de inteligencia cubano, G2, había frustrado innumerables complots contra Fidel durante décadas. Estaban entre los mejores en la materia. La sala del comandante en cambio no había logrado prever el golpe. ( ) Pero entonces vi su estrategia: apartar a Chávez del público, manipularlo, alimentar su inseguridad, encontrar pruebas de complots de asesinato, de traiciones. Convertirlo en un paranoico." Nuevamente una historia repetida, los aventureros del poder acaban volviéndose los títeres de los verdaderos zorros, fue lo que le pasó a Alberto Fujimori con Vladimiro Montesinos que con la excusa de que su vida corría peligro, lo aisló, lo secuestró y se enteró de todos sus secretos con el fin de convertirlo primero en un reo y segundo en su títere. "Mientras Chávez mandaba noventa y cinco mil barriles de petróleo diarios a Cuba, apuntalando su economía, Fidel enviaba veinte mil médicos, enfermeras y otros especialistas cubanos a los barrios de Venezuela." Esto hizo que los índices de popularidad de Chávez se recuperaran de modo que cuando se celebró el referéndum de 2004 obtuvo una victoria arrolladora. Los informadores entonces le advirtieron: "¡Golpee ahora, señor! ¡Aplaste lo que queda!" La llamada lista Tascón de los firmantes del referéndum revocatorio quedaron expuestos y Chávez se vengó: "Eso formalizó la división del país. Los herejes, a un lado de la línea, los creyentes, al otro. El gobierno y las oficinas del Estado la usaron para purgar a los firmantes de la nómina estatal, para negar empleos, contratos, préstamos, documentos, para acosar y castigar, para hacer sectarismo oficial. La gente quedaba sin su medio de vida e iba a la bancarrota. El miedo se apoderó de las personas que habían firmado, luego se extendió a sus familiares." Lo mismo que pasó en la cortina de hierro durante la Guerra Fría, lo que le enseñaron los servicios secretos de la ex Unión Soviética a los cubanos.

No porque todo resuene el libro deja de ser una fuente inagotable de placer, los entresijos del poder están contados con excelente pulso narrativo, así como bien documentados. Lo que me lleva a reflexionar nuevamente sobre cómo la narrativa del poder se está convirtiendo en un mero entretenimiento, ocurre con el seguimiento de la corrupción en la prensa y los informativos, que de pronto compiten con las series, los realities o la telebasura y el interés despierta y se apaga según la narrativa pase por momentos álgidos o bajos o entren en escena nuevos acontecimientos con los que competir en audiencia.

Hay una responsabilidad no asumida por un amplio sector de la izquierda democrática que por conveniencia, oportunismo, cálculo político o simplemente por conservar la pose antiimperialista o antisistema, es condescendiente con personajes de la izquierda populista y autoritaria como la de Chávez, hoy la de Maduro, Correa o Daniel Ortega, cuyos abusos y atropellos no condenan, o lo hacen con la boca pequeña, o los justifican como respuesta al acoso que tales países sufren por parte de las grandes potencias. Caen así en el juego de la polarización que dichos gobernantes avivan, temen que su reputación quede mancillada a la menor crítica, que se les tache de imperialistas, capitalistas, revisionistas, vendepatrias, pitiyanquis, burgueses, de derechas, y toda la larga serie de invectivas de la izquierda ortodoxa. Solo esa tibieza sigue dando vida y perdonando a los sátrapas, solo el cálculo que invita a callar, a mirar a otro lado, a hacerse el loco, y a defenderlos cuando se propasan permite que millones de ciudadanos sigan siendo víctimas del totalitarismo y el abuso de poder, excluidos de oportunidades e insultados por una demagogia hipócrita que tacha al enemigo de las propias prácticas. Un buen ejemplo sería la actual crisis de espionaje desatada por Snowden. Que Venezuela, Ecuador y Nicaragua sean los adalides contra el espionaje norteamericano es una broma de mal gusto, cuando ellos persiguen periodistas, acosan medios de comunicación, coaccionan a sus ciudadanos y patean el tablero cada vez que han de ser reelegidos. No digamos Cuba. Dejar de ser tibios y coger al toro por las astas, enfrentándolo, oponiéndose a los desmanes con resolución podría afianzar el juego democrático y acabar con la dicotomía entre revolución y democracia por la pluralidad de una democracia representativa.

Hoy en día el mundo no es el mismo que el de hace 5 años siquiera, la hiperconsciencia de los pueblos, incluso de los países más desarrollados, de que los gobiernos son todos corruptos y que el poder lo es por naturaleza, está repercutiendo en la relación de este con los ciudadanos. La llama ya no prende el fuego de la revolución como vaticinaban el Che Guevara o Abimael Guzmán, sino el de las protestas civiles que demandan una democracia más representativa, unos servicios eficientes de sanidad y educación, una independencia en la toma de decisiones frente a los grandes imperios económicos, y esto ocurre tanto en Brasil como en Egipto, España, Grecia, Marruecos o Estados Unidos. Pronto comenzará a ocurrir en el continente americano y tal vez la interrogante de la que hablaba al principio pase a ser historia, aunque como ya sabemos, nada más incierto que la historia de la humanidad. Ernesto Escobar Ulloa

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